No quisimos que se note bien pero esas que estamos ahí somos nosotras, dos géminis de sol muy fervorosamente dadas a bolacear y hacer muchas cosas a la vez. En este caso, nos juntamos a jugar con algo que las dos descubrimos, en distintos momentos, en el taller de audio de la facultad: los maravillosos artefactos sonoros.

Mi cuerpo es inocente es un poemario que, en vez de convertirse en un libro para ser leído, quisimos que sea materia sonora, que los poemas atraviesen el cuerpo desde el oído.

Desde hace varios meses estamos en el proceso de alumbramiento. Diseñamos paisajes sonoros, escuchamos mucha música, produjimos ruiditos, remixamos, también compusimos cosas (aunque ud no lo crea!), intentamos sintonizar un ritmo, unos climas, una antena. Probamos, tiramos y el azar también anduvo por ahí, como siempre. La pura intuición.

Los Detalles Del Evento
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